“Quien no corre, hace fábricas”, podríamos decir parafraseando el popular dicho. Y es que la entrada en vigor el pasado 4 de julio de los aranceles por parte de la Unión Europea a los coches eléctricos chinos, podría haber empezado a generar las primeras consecuencias. Estas vendrían en forma de traslado de la producción al Viejo Continente. Una solución que empresas como Xpeng estarían ya considerando trasladar su producción a Europa pero sin llegar a concretar absolutamente nada. Todo lo contrario que BYD.

El otrora fabricante en exclusiva de baterías y reconvertido en la marca que más vehículos con enchufe vende del mundo ha sido una de las principales afectadas por los aranceles ya que la UE le ha impuesto una tasa del 17,4% que unida al 10% ya existente para todas las importaciones le situaría cerca del 30%. Quizá por ello, la firma ha acelerado las negociaciones con el gobierno turco para la apertura de una gigafactoría, tal y como recogen desde Bloomberg ante las filtraciones de algunos funcionarios locales, que no se han identificado porque no les está permitido hacerlo público.

Las mismas fuentes aseguran que podría estar localizada en la región de Manisa, al oeste del país y de hecho se espera que el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, anuncie allí mismo el cierre del acuerdo. Todavía están por conocerse algunos detalles aunque las estimaciones iniciales hablan de inversión por parte de BYD cercana a los 1.000 millones de dólares (923 millones de euros).

Se convertiría así en la tercera factoría mundial confirmada tras la de Tailandia y la segunda ‘europea’ (hay que recordar que solo el 3% del país está en suelo europeo), tras la confirmación hace meses de la construcción de la planta de Hungría, que iniciará previsiblemente su producción durante el 2026. Con ella, BYD no solo espera esquivar los aranceles, sino también aumentar unas cifras de ventas que, según datos recogidos por Dataforce, en los cinco primeros meses del año se elevaron a 12.944 unidades en Europa, Reino Unido y la AELC (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza). Del mismo modo supondría un impulso para las ventas de coches eléctricos en Turquía, que actualmente solo representa el 7,5% del mercado total. Pero esta no es la única que BYD tiene en mente pues la firma china también se hará cargo de una antigua fábrica de Ford en Brasil y está buscando ya localizaciones para otra en México.



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