Dados los cambios urgentes de los últimos meses en la Política Agraria Común (PAC), derogando aspectos ambientales clave -logrados tras años de negociaciones- las principales organizaciones ambientales solicitan al ministro transparencia y participación real de las organizaciones en cualquier proceso que tenga que ver con el diseño, aplicación y seguimiento en materia de políticas agrarias y alimentarias.

Las principales organizaciones ecologistas señalan que solo avanzando hacia una PAC que promueva una transición justa hacia la sostenibilidad social y ambiental del sector agrario se saldrá de la encrucijada en la que se encuentra el sistema alimentario actual. Así se podrá garantizar la capacidad de producir alimentos a largo plazo, a la vez que se hace frente a las crisis geopolíticas y a la emergencia climática mundial y se asegura un futuro próspero a las personas agricultoras y ganaderas.

En palabras de las principales organizaciones ecologistas:

Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF, considera que “es urgente revisar la actual Política Agraria Común (PAC), injusta e ineficaz, para dar solución a los retos reales a los que se enfrenta la agricultura y la ganadería. Los cambios recientemente aprobados, sin debate ni participación pública, no resolverán el problema de los precios o el exceso de burocracia que afronta el sector.

Al contrario, lo harán más vulnerable frente a la sequía o la volatilidad de los mercados, dejando atrás a las fincas de mayor valor social y ambiental. Perderá la naturaleza y el campo”.Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife, plantea la necesidad de aplicar una visión de largo plazo a las políticas públicas como la Política Agraria Común (PAC).

“Hay muchísimas evidencias científicas que demuestran que una Política Agraria Común (PAC) más verde es más rentable para los agricultores y más saludable para los consumidores. Mantener unos ‘campos vivos’ es realmente la opción de rentabilidad en el campo. Es fundamental reorientar las ayudas a la generación de bienes públicos, al acompañamiento del sector y a conservar la naturaleza como fuente de recursos”.

Eva Saldaña, directora ejecutiva de Greenpeace, subraya que “es esencial que esta nueva Política Agraria Común (PAC) escuche, involucre en su desarrollo y apoye a los pequeños y medianos agricultores y ganaderos que producen alimentos de calidad respetando el medio ambiente y la biodiversidad; y que a su vez preservan formas de vida y economías locales.

La crisis climática y de biodiversidad ya está aquí, y son los propios productores quienes lo sufren de primera mano. La Política Agraria Común (PAC) tiene que apoyar esa transición justa de manera urgente poniendo a las personas, el planeta y la democracia en el centro. La defensa del campo es el seguro de vida de todas las personas.”

Según Erika González Briz, coordinadora de Ecologistas en Acción “es imprescindible transformar de forma drástica la actual Política Agraria Común (PAC) que ha sido responsable de fortalecer las grandes producciones agroindustriales e imposibilitar la viabilidad de las pequeñas producciones y la agroecología. Solo una transición a gran escala hacia la agroecología que puede realizarse desde las políticas públicas puede asegurar un futuro ambiental y socialmente sostenible en el sector agrario.”

“Hemos perdido un tiempo que no teníamos en una planificación de la Política Agraria Común (PAC) que no ha sabido responder a las necesidades de las pequeñas producciones ni a los retos de afrontar la crisis climática y la conservación de la naturaleza. Reclamamos que el próximo ciclo de la Política Agraria Común (PAC) ponga a las personas productoras, consumidoras y a la Tierra en el centro de la política agroalimentaria. Hoy ya sabemos, gracias a las evidencias científicas, que el único camino es la agroecología”, ha señalado Blanca Ruibal, coordinadora de Amigos de la Tierra.



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