El CO₂ es un gas que está presente en la naturaleza. El problema es que también los seres humanos lo hemos generado en exceso, principalmente por la quema de combustibles fósiles, provocando así (junto con la emisión de otros gases de efecto invernadero o GEI) el aumento de la temperatura del Planeta, un fenómeno llamado Calentamiento Global. Pero además de su parte ‘negativa’, el CO2 es muy útil en muchos aspectos. Estos son solo algunos de ellos.

Respiración de las plantas

Dado que todas las plantas necesitan de la presencia de CO₂ junto con la luz solar y el agua para realizar sus funciones vitales, en muchos invernaderos se insufla dióxido de carbono extra en el ambiente, para que las plantas tengan más “alimento gaseoso”. Si bien deben controlarse los niveles para evitar los excesos, las verduras, flores y frutas se desarrollan con mayor rapidez.

CO₂ para Hielo seco y láseres

Durante el proceso de vinificación que consiste en la conversión del zumo de uvas en vino, el CO₂ en forma de hielo seco suele resultar un elemento crítico, para obtener los mejores caldos. Este hielo se emplea para refrigerar las uvas recién cosechadas e impedir que los procesos de fermentación comienzan en el sitio equivocado y sin el control adecuado.

Por otra parte, como el CO2 puede emitir una serie de haces de luz de muy alta potencia, centralizando dichos rayos se lo emplea como láseres de alta precisión. Los láseres de CO₂ son herramientas imprescindibles para cirujanos, joyeros y cientos de profesionales, que necesitan hacer cortes o grabados muy específicos.

Burbujas de CO2 y limpieza

La carbonatación de muchas de las bebidas “con burbujas” suele ser producto de la dilución de CO₂ en agua. La soda, la mayoría de las cervezas y de las bebidas cola son buenos ejemplos de ello. También se emplea para fabricar hielo seco, que en vez de derretirse sufre un proceso llamado sublimación y pasa del estado sólido al gaseoso, saltándose la fase líquida.

Basándose en la idea de que el CO₂ se emplea en las tintorerías para realizar las “limpiezas en seco”, está en estudio la posibilidad de realizar la higiene doméstica por congelación en CO₂, puesto que se ha demostrado que su eficacia a la hora de eliminar ácaros, alérgenos, bacterias y una gran cantidad de agentes patógenos podría alcanzar el 98%.

Torres de refrigeración y potabilización

El dióxido de carbono se emplea en torres de refrigeración y redes de agua caliente. Las industrias optan por utilizar este gas en sus instalaciones en lugar de agentes ácidos, por razones de seguridad y de economía. Entre sus características más destacables está la de garantizar la ausencia de corrosión.

En una planta de producción de agua potable, el uso del dióxido de carbono está estandarizado. Se emplea para mantener el equilibrio calcio-carbono del agua. Y en el 99% de los casos durante las etapas de remineralización.

Agente neutralizador

El uso de CO2 tiene muchas ventajas a la hora de neutralizar. Desde el punto de vista del proceso, el dióxido de carbono es un ácido débil. Su utilización elimina cualquier riesgo de sobreacidificación durante el tratamiento de un efluente. Su implementación es más sencilla. Y, por tanto, mucho más económica.

Además, la neutralización con dióxido de carbono evita la adición de sales de ácidos fuertes a las etapas de tratamiento posteriores y al entorno natural. Solo se añade carbonato de hidrógeno (HCO3) aguas abajo de la neutralización. Este compuesto suele ser beneficioso para las siguientes etapas y para el medio ambiente natural.



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