Para nadie es una novedad que los vehículos son los principales emisiones de dióxido de carbono de las grandes ciudades, es por esto mismo que diversas Naciones se esmeran cada vez más en reducir la cantidad de coches a combustión en las calles, sin embargo, una ciudad en específico llegó mucho más lejos.

Una radical idea que dejó a toda una ciudad sin vehículos

Cómo muchos saben, una amplia lista de países han ofrecido ayudas monetarias a quienes se deciden por comprar coches eléctricos y contribuir con la meta de neutralidad del carbono, sin embargo, hay otros mandatarios que han decidido ser más drásticos con la toma de decisiones y sanciones relacionadas con los coches a combustión.

En un esfuerzo más por enfrentar los grandes desafíos presentados por el cambio climático, Oslo optó por reducir radicalmente la utilización de vehículos a motor. Esto mismo tendría una extensa lista de propósitos, sin embargo, la reducción de dióxido de carbono es una de las primeras en tachar de la misma.

Junto a una serie de nuevas políticas que se relacionen con los beneficios que pueden brindar las bicicletas y los vehículos sin motor, Oslo decidió dejar completamente en el olvido a las movilidades que se impulsaran a motor, esto mismo fue con el fin de formar un futuro urbano más amigable con el medio ambiente y más habitable.

Una transición llena de cambios en la infraestructura de la ciudad

La transformación de la ciudad posicionó a Oslo como un ejemplo a nivel mundial en términos de sostenibilidad urbana. La inversión en infraestructura ciclista demostró ser un modelo efectivo y amigable con el medioambiente, destacando la importancia de la planificación urbana orientada a la sostenibilidad.

El proyecto de reemplazar a los automóviles con bicicletas en la ciudad tuvo un impacto profundo en la vida de los 350.000 propietarios de coches con motor. En 2015, se anunció que esta ambiciosa transición se completaría antes de 2019, fecha en la cual la prohibición de automóviles se habría convertido en un hecho.

Con estas medidas implementadas, la ciudad no solo logró reducir significativamente su huella de carbono, sino que también logró mejorar en gran medida la calidad de vida de sus habitantes, posicionándose como un ejemplo a seguir en la lucha contra el cambio climático y la promoción de un entorno urbano más saludable para sus habitantes.

Durante el periodo de transición, el gobierno local se comprometió firmemente con la construcción de 56 kilómetros de carriles totalmente exclusivos para bicicletas. Esta iniciativa fue pionera en el ámbito del transporte público y no solo facilitó el cambio hacia un medio de transporte más sostenible, sino que también promovió hábitos de vida más saludables entre los ciudadanos.

Un proyecto que se busca establecer en España

Esta gran idea habría motivado a Madrid a implementar un plan muy similar, con el propósito de que la capital española alcanzara su meta antes del 2020. La idea de esto era no solo transformar por completo el paisaje urbano al eliminar de raíz los vehículos, sino que se buscaba que los ciudadanos puedan reconectar con la naturaleza.

Este proyecto fue sumamente notable por su gran escala, ya que se buscaba abarcar más de 200 hectáreas, llegando a superar en gran medida al proyecto llevado adelante en Oslo. Las autoridades locales implementaron una serie de medidas, incluyendo la creación de zonas de bajas emisiones, mejoras en el transporte público y la promoción de la movilidad activa, como el uso de bicicletas.

Oslo lideró un audaz proyecto urbano al eliminar los automóviles, promoviendo un entorno más saludable y sostenible, un ejemplo que inspira a ciudades como Madrid a seguir su camino hacia un futuro urbano más verde y habitable.



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