Un árbol está absorbiendo el agua de España. Su actividad supone un problema. La falta de este líquido no solo es nociva para los campos y los animales, sino también para el propio bienestar diario del ser humano. Enfrentar una situación de escasez puede acabar con la vida, razón por la que toman especial relevancia proyectos como el de la colmena de aire que produce agua de la nada.

Este fluido es esencial para el correcto desarrollo del cuerpo humano en cualquier de las etapas de su vida. Permite regular la temperatura corporal, mantener la piel hidratada y elástica, lubricar articulaciones y órganos y mantener una buena digestión. Se recomienda consumir de dos a tres litros de agua diaria.

Una persona podría sobrevivir más de un mes sin comer (aunque no se recomienda), pero apenas llegaría a permanecer unos días sin agua.

España tiene un árbol que está absorbiendo el agua

En este contexto, España tiene en su territorio un gigantesco árbol que empeora la sequía al beberse el agua ajeno. Fue una especie invasora en 2017. Hablamos del eucalipto, uno de los árboles más comunes dentro del paisaje ibérico, especialmente en el norte del país, en zonas como Galicia, Cantabria y Asturias.

Se introdujo a finales del siglo XIX por sus óptimas características para generar celulosa y crecer rápidamente. No obstante, con el paso del tiempo han ido apareciendo los daños que produce al ecosistema que lo rodea. Según la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife), el eucalipto “consume una gran cantidad de agua y reduce notablemente la biodiversidad”.

La ONG explica que estos árboles se utilizan como materia primera para la producción de celulosa, “altamente contaminante para los ríos y la atmósfera”. Otro punto que tampoco ayuda al entorno es la alta concentración de su especie en Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco, con 300.000 hectáreas de las 760.000 que tiene el país.

Un ejemplo claro sucede en el Souto de Retorta, en Viveiro (Lugo). En este rincón español, encontramos las especies más altas y antiguas de eucalipto de Europa. Algunos ejemplares llegan a los 80 metros. Lejos de detenerse, la superficie del eucalipto no deja de ganar territorio, poniendo el riesgo a pastos y matorrales de gran importancia para la biodiversidad y el paisaje.

De esta manera, paisajes cantábricos imponentes podrían convertirse en un cultivo industrial. Un dictamen del Comité científico del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente de 2017 calificó al eucalipto de especie invasora, asegurando que amenazaba la biodiversidad y las especies autóctonas.

El agua de España está en peligro por culpa del eucalipto

El eucalipto tiene un alto consumo de agua, un rasgo que impide que crezca cualquier otro tipo de planta en el suelo, además de la alteración química de este por los componentes que segrega y la complicación para que la hojarasca se descomponga. De la misma manera, termina con la biodiversidad de los paisajes, terminando con especies locales como robles, hayas o pinos, perdiendo la posibilidad de convivencia con otros animales, aves y otros árboles.

“Los eucaliptales tienen elevada susceptibilidad a arder, lo que puede explicarse por la acumulación de hojarasca y la presencia de aceites inflamables, que aumentan la carga combustible”, alertan desde el comité. También se advierte sobre el consumo de sus ejemplares, capaces de secar el resto del territorio para otros árboles.

Por fin se ha resuelto un misterio que llevaba latente desde hace siglos. Estamos perdiendo agua en España por culpa del árbol de eucalipto. La situación resulta tan alarmante que Galicia ya está poniendo freno a las plantaciones de eucalipto, el árbol que amenaza nuestro ecosistema.



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