Las placas solares salen de circulación por la entrada en acción de un árbol fotovoltaico. Tiene 40 millones de años y viene de muy lejos. Hace poco, hablábamos sobre unas nuevas placas solares que nos harían olvidarnos de la factura de la luz, pero incluso ese modelo podría quedar relegado al pasado con este invento.

El uso de placas solares ha revolucionado la manera en la que obtenemos energía renovable. No obstante, hay otras alternativas para aprovechar el sol y producir electricidad. En la mayoría de las ocasiones en las que se habla de energías renovables, la primera herramienta energética en la que se piensa es en los paneles solares y, después, en la energía eólica.

Aunque estas opciones son las más populares, no son las únicas. Existen varias alternativas sostenibles y rentables, como la energía hidroeléctrica, biomasa o geotermia, entre otras. Siguiendo esta misma línea, ha aparecido un árbol fotovoltaico que puede cambiar tu perspectiva.

Este árbol fotovoltaico termina con la paz de las placas solares

El árbol fotovoltaico al que nos referimos es un bambú transparente capaz de generar más energía y muy resistente en caso de incendio. Un grupo de investigadores ha desarrollado una madera transparente con tres capas ignífugas que puede brindar células solares de perovskita más eficaces.

La madera y el vidrio son dos productos muy populares en el territorio español por motivo de sus múltiples utilidades, especialmente en el sector de la construcción. Por ejemplo, el vidrio de sílice se aplica en ventanas y placas solares, con una producción anual mundial de alrededor de 130 millones de toneladas.

Sin embargo, sigue viéndose de frente con desafíos como su fragilidad o las emisiones de gases de efecto invernadero que produce durante su proceso de fabricación. Desde 1992, se piensa en una solución que podría ser factible: usar madera para obtener vidrio. Entonces, Siegfried Fink, un botánico alemán, creó una madera transparente blanqueando los pigmentos de las células vegetales.

A partir de ese momento, se realizaron diferentes investigaciones, entre las que destaca la última de un equipo de la Universidad Central del Sur de Silvicultura y Tecnología (CSUFT), en China. El origen del material es bambú natural que tiene una considerable resistencia y, además, ha conseguido una barrera ignífuga de tres capas que disminuye eficazmente la liberación de calor y ralentiza la propagación de las llamas.

Los resultados de este análisis se publicaron en la revista Research, en cuyo artículo se demostró su viabilidad para reemplazar elementos como ventanas y su aplicación como sustrato para células fotovoltaicas de perovskita. Recordemos que las células solares de perovkista se proyectan como futuras sustitutas de las placas solares de silicio convencionales.

Las placas solares tienen sus días contados con este árbol fotovoltaico

Registra una mejora de más del 15% en la eficiencia de conversión de energía gracias a sus elevados costes de transmitancia luminosa. Así se hace posible la fabricación de paneles solares potentes y resistentes.

Para lograr que este material se vuelva cristalino se aplica una compleja técnica a través de la que se modifica o elimina la lignina, una sustancia natural que forma parte de la pared celular y que brinda el tono marrón a la madera. Tras esto, el resultado es un esqueleto blando lechoso de células huecas que continúa opaco, ya que las paredes celulares desvían la luz de manera distancia a como lo hace el aire.

Estas bolsas de aire, que se producen al talar el árbol y evaporarse la humedad, se rellenan después con una sustancia (que puede ser resina epoxi), que tiene la responsabilidad de desviar la luz en un grado similar al de las paredes celulares. De esta manera, la madera alcanza un estado transparente.

En definitiva, el árbol fotovoltaico puede revolucionar la industria, aunque todavía tenga retos pendientes (como la escasez mundial de madera). Mientras tanto, las placas solares continúan con su reinado, incluso siendo vistas como la salvación de la humanidad.



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