66.500 hectáreas de bosques afectados por la pertinaz sequía en Cataluña durante 2023: estamos ante un récord en numero y extensión de bosques afectados por sequía en Cataluña registrados desde que se inició el seguimiento del Deboscat, en 2012. En términos generales, este 2023 ha registrado 66.500 hectáreas hectáreas de bosques que han perdido las hojas, las han secado, o que han muerto por culpa de la sequía. Es la peor campaña de toda la serie y se han registrado 573 episodios en total, de los que 165 son nuevos de 2023. En cuanto a la superficie total afectada, ha sido de 66.500 hectáreas, muy por encima de las 40.000 de la año 2012, que era el récord anterior. Las comarcas con mayor afectación han sido las de la mitad norte, con la Selva, el Baix y el Alt Empordà, Gironès y Osona como las comarcas más afectadas.

Este 2023 también, a diferencia de otros años, se ha visto un aumento de decaimiento en las coníferas que no se había observado todavía, sobre todo por la afectación de la sequía en el pino silvestre en todo el territorio y al decalaje de los efectos de la sequía en coníferas.  Estos resultados nos demuestran que nos preocupamos mucho por si los bosques se nos queman, cuando deberíamos estar igualmente preocupados porque se nos mueren de sed y de calor como ha pasado este 2023. Ahora tenemos 66.500 hectáreas afectadas por sequía, pero recordemos que toda la superficie forestal quemada en Cataluña en los últimos 10 años suma sólo unas 22.500 hectáreas y que los grandes incendios del año 1994 quemaron 45.000.

El Deboscat es un proyecto con 12 años de trayectoria, impulsado por el Departamento de Acción Climática de la Generalitat de Catalunya y coordinado por el CREAF, cuenta con el apoyo de los Agentes Rurales y tiene el objetivo principal de realizar el seguimiento de los episodios de sequía de los nuestros bosques y así obtener series largas sobre su evolución.

Historia de bosques y la sequía con altibajos

Tras la campaña 2020, que registró un mínimo de superficie afectada, la de 2021 representó un nuevo embate de afectación en muchas comarcas. La campaña de 2022 fue muy destacable tanto por la extensión de superficie afectada (33.000 hectáreas en total) como por su intensidad. Sin embargo, la persistencia de la sequía a la que estamos inmersos, ha hecho que la campaña del 2023 haya sido, de largo, la más extensa de toda la serie de años del Deboscat (2012-2023). De hecho, aproximadamente la mitad de los bosques afectados son masas forestales que ya habían sufrido decaimiento en 2022 y es que, en un 60% de los casos estos bosques que ya habían sido afectados el año pasado han mostrado un empeoramiento o nueva afectación 2023.

La persistencia de la sequía, los picos de calor y el sostenido aumento de la temperatura están teniendo efectos muy palpables en nuestros bosques. De hecho, la complejidad de la situación actual se ha ido de la capacidad del propio proyecto. El Deboscat no está pensado para monitorizar situaciones tan excepcionales como la que hemos tenido este 2023 y se considera que el dato final puede ser aún peor, afirma Banqué. En el mapa se pueden ver los bosques que ya en 2022 habían sufrido los efectos de la sequía (en azul) y los episodios nuevos (en amarillo), especialmente en la mitad noreste del país, concretamente en las comarcas de la Selva, el Baix y el Alt Empordà, Gironès, Osona, etc.

Crónica de bosques afectados por la sequía por comarcas

Gracias a los datos obtenidos por los Agentes Rurales de cada comarca el Deboscat ha contabilizado las hectáreas afectadas en cada caso. Este 2023 el Baix Empordà ha registrado el récord de nuevas afectaciones, con 9.230 hectáreas, la Selva 4.650 hectáreas, el Gironès 3.320 hectáreas y Osona 2.265 hectáreas. Estos valores están muy por encima de los de las campañas anteriores. En 2022, la comarca con más afectación nueva era el Pallars Jussà y tenía unas 2.600 hectáreas, tan sólo un 28% de lo que ha registrado este año el Baix Empordà. Esto pone de manifiesto la magnitud de las afectaciones de este 2023.

Si miramos el detalle por comarca y sumamos la nueva afectación con la antigua de 2022, aquellos bosques que no se han recuperado, vemos que las comarcas con mayor superficie afectada son el Baix Empordà y la Selva con cerca de 10.000 hectáreas afectadas en cada caso. Les siguen Osona, Noguera, Pallars Jussà, Gironès y Berguedà, todas ellas con afectaciones de entre 5.000 y 7.000 hectáreas. El número de hectáreas registrado por lo general es tan elevado que el gráfico del informe se muestran sólo las comarcas con más de 500 hectáreas (mientras que en informes anteriores se mostraban las comarcas a partir de las 50 hectáreas). En el caso del Baix Empordà la mayor parte de su afectación es nueva de 2023. La Selva, tiene la mitad de las afectaciones nuevas y el resto son antiguas; y en el caso del Gironès (la tercera comarca con mayor afectación nueva) más de la mitad son nuevas. En cambio, comarcas como Noguera, Berguedà, Pallars Sobirà y Anoia tienen muy poca afectación nueva.

La crónica de la sequía por especies de árboles

Sabemos que la respuesta de planifolios (encina, robles, haya, etc) y coníferas (pinos y abetos) frente a los episodios de sequía es muy diferente porque normalmente los planifolios responden muy rápido (secan las hojas y las dejan caer), mientras que las coníferas aguantan más tiempo, hasta que ya no pueden más y mueren repentinamente. Por eso, este 2023 también ha sido un año excepcional para los pinos de Cataluña. Estas especies, que siempre habían registrado valores de superficie afectada muy bajos, tienen en 2023 una superficie afectada que supera la mayoría de los valores de la serie de planifolios, 15.600 hectáreas en total. Las afectaciones en pinares de pino silvestre han hecho aumentar notablemente la afectación total de coníferas esta campaña.

Por otra parte, la superficie de planifolios afectada este 2023 es de 40.800 hectáreas sumando la superficie nueva y la antigua, con la encina y alcornoque como las especies con más superífice afectada.

El objetivo del DEBOSCAT es registrar el decaimiento forestal que, desde hace unas décadas, se observa tanto en Cataluña como en el resto del mundo. Estos episodios de decaimiento están muy a menudo, directa o indirectamente, ligados a la sequía, y representan uno de los muchos efectos del cambio global que estamos viviendo. Menor disponibilidad de agua, temperaturas más altas, aparición de plagas forestales y tener unos bosques con altas densidades o menos gestionados que tiempo atrás (por abandono rural, cambio en el uso de combustibles, etc.) son algunos de los factores que hacen que puedan ocurrir con mayor frecuencia episodios de decaimiento forestal.



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