Caatinga ocupa un área de 844.453.000 km² y todos sus límites están dentro del territorio brasileño, es decir, es un bioma 100% nacional. Cubre 8 estados en el noreste: Piauí, Ceará, Rio Grande do Norte, Paraíba, Pernambuco, Alagoas, Sergipe, Bahía y Minas Gerais. Esto equivale a aproximadamente el 10% del territorio nacional y el 70% de la región Noreste. Está bordeada por otros tres biomas del país, la Amazonía, la Mata Atlántica y el Cerrado.

El panorama de cambio climático que se pronostica en la Caatinga, el bioma semiárido del nordeste de Brasil, es catastrófico para la mayoría de las especies de mamíferos terrestres que habitan en dicha región. En un estudio publicado en la revista Global Change Biology, científicos vinculados a la Universidad de Campinas (Unicamp) y a las universidades federales de Paraíba (UFPB) y de Minas Gerais (UFMG) –las tres en Brasil− prevén la pérdida de especies en un 91,6 % de las comunidades de estos animales de dicho bioma, con un 87 % de las especies que perderán sus hábitats hacia el año 2060.

Nueve de cada diez comunidades de mamíferos en 2060 habrán perdido su hábitat

“Ese es el escenario optimista, en el cual la humanidad cumple el Acuerdo de París, reduce las emisiones de gases de efecto invernadero y disminuye el ritmo del calentamiento previsto para las próximas décadas”, explica Mario Ribeiro de Moura, investigador del Instituto de Biología (IB) de la Unicamp apoyado por la FAPESP y coordinador del estudio.

El equipo de investigadores cruzó los más recientes pronósticos de temperaturas futuras divulgados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con bancos de datos de existencias de especies de mamíferos que habitan en la Caatinga.

Se utilizaron distintos modelos estadísticos para capturar las tolerancias fisiológicas de las especies al clima actual. Dichos modelos se exploraron entonces en futuros escenarios climáticos, con resultados similares entre sí. Para 2060, según el IPCC, las temperaturas medias subirían 2,7 °C en el norte de América del Sur, con un aumento de 21 días secos consecutivos en la estación seca.

Caatinga brasileña

Toda vez que son necesarios miles o millones de años para que los animales se adapten a cambios tan drásticos, los modelos apuntan que solamente algunas pocas especies encontrarían otras áreas climáticamente adecuadas en el futuro, entre ellas los armadillos, los agutíes y los venados, todas de gran porte.

Pero ciertas especies de primates, por ejemplo, perderían sus áreas adecuadas. Pequeños mamíferos cuyos ejemplares adultos pesan menos de un kilo se ubicarán entre los más damnificados. Estos animales constituyen el 54 % de los mamíferos de la Caatinga.

En total, 12 especies (un 12,8 %) perderían completamente sus hábitats en 2060, en el escenario más optimista. No obstante, de acuerdo con el modelo más pesimista, serían 28 especies (un 30 %) sin áreas adecuadas hacia el año 2100 en Caatinga.

Entre los pequeños roedores y marsupiales, animales tales como la marmosa grácil ágil (Gracilinanus agilis), el rato-da-árvore (rata de árbol, Rhipidomys mastacalis) y el rato-de-espinho (rata de espina, Trinomys albispinus) serán algunos de los más perjudicados.

“Para el 70 % de las comunidades de mamíferos habrá una homogeneización, con pocas especies generalistas que reemplazarán a aquellas que son raras y especialistas. Esto implica una pérdida de funciones ecológicas como la dispersión de semillas, y todo el ecosistema se volverá menos resiliente”, comenta Ribeiro de Moura.

En un trabajo anterior, Ribeiro de Moura y otros coautores también utilizaron modelos estadísticos y bancos de datos para prever de qué manera se verían afectadas las plantas de la Caatinga por el cambio climático. Entre los resultados, también está prevista una homogeneización del 40 % de las comunidades de plantas, con un reemplazo de especies arbóreas por gramíneas.

Prever de qué manera se verían afectadas las plantas de la Caatinga por el cambio climático

Ribeiro de Moura explica que aun cuando los mamíferos puedan modificar sus comportamientos para escapar de las temperaturas más altas, muchas especies podrán utilizar el período del día con clima más llevadero al mismo tiempo, y esto puede generar una mayor competencia por recursos, lo que también puede tener efectos sobre las chances de supervivencia.

En todos los escenarios, la parte más afectada del bioma se ubica en el este. En dicha área se sitúa la transición con el Bosque Atlántico. La mayor humedad proveniente de la costa genera como una de sus consecuencias que vivan allí más especies.

“Esta también es la parte de la Caatinga en donde se encuentran las mayores ciudades de la región. El desmonte, la caza y otras prácticas históricas contribuyen para que la situación sea aún más complicada allí, lo que puede amplificar los efectos del cambio climático”, afirma el investigador. Por eso, los autores sostienen que el éxito de las políticas socioambientales y de la planificación de la conservación a largo plazo depende de que se contemplen los pronósticos sobre la biodiversidad.



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