Para celebrar el Día Mundial de las Aves Migratorias 2024, la campaña ‘Las Tres Mosquiteras’ de Ecologistas en Acción exige una mayor implicación institucional en la protección de las aves insectívoras urbanas como los aviones, golondrinas y vencejos. La organización ecologista ha impulsado, con éxito, numerosas demandas por destrucción de nidos durante el último año. La organización ecologista avisa que es responsabilidad de los Ayuntamientos tomar medidas para prevenir estos delitos y anima a la ciudadanía a denunciar aquellos que presencian.

El vencejo común (Apus apus), la golondrina común (Hirundo rustica) y el avión común(Delichon urbicum) son aves migratorias que cada primavera regresan a los nidos que dejaron la temporada pasada y permanecen aquí durante su periodo de cría. Sus nidos se localizan principalmente en edificios e infraestructuras de nuestros entornos urbanos. Estas aves nos brindan enormes beneficios, principalmente por su alta capacidad de ingesta de insectos, lo que las convierte en un plaguicida naturalSin embargo, los aviones, golondrinas y vencejos están amenazados por la destrucción de sus espacios de nidificación debido a la acción humana.

Por cuarto año consecutivo, la campaña ‘Las Tres Mosquiteras’, parte de Sin Biodiversidad No Hay Vida de la organización ecologista, continúa divulgando la importancia de la conservación de aviones, golondrinas y vencejos. Esta temporada, la campaña se centrará en promover la denuncia de actividades delictivas y demandar a los Ayuntamientos la adopción de medidas preventivas y refuerzo de la vigilancia.

Los aviones, golondrinas y vencejos están incluidos en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE) y protegidas por acuerdos internacionales como la Directiva Europea de Aves y el Convenio de Berna. La Ley estatal 42/2007,de Patrimonio Natural regula la protección de adultos, sus crías y huevos. Además, el Artículo 334 del Código Penal establece penas de prisión de seis meses a dos años o multa de ocho a veinticuatro meses a quien “realice actividades que impidan o dificulten su reproducción o migración”.

Durante el último año, la organización ecologista ha alertado a las autoridades acerca de la destrucción de nidos en todo el territorio estatal. En Benicarló (Castellón), la organización ecologista puso en conocimiento de autoridades y Ayuntamiento el inicio de las obras de rehabilitación en el inmueble  junto a la Plaza Telers en periodo de cría, donde se ubica una colonia artificial de vencejos instalada con la colaboración del Ayuntamiento en 2016. Gracias a la denuncia, la obra se ha paralizado y el Ayuntamiento ha informado a la propiedad de que se deberán tomar medidas correctoras, fuera del periodo de cría.

En Villena (Alicante), a finales de abril, se colocó una red protectora en la Torre de Santiago para evitar la caída de cascotes a la calle. La organización ecologista contactó con la parroquia y con el estudio de arquitectura encargado de su mantenimiento. Gracias a la colaboración de estos se pudo permitir la entrada y salida de las aves a sus nidos, sin necesidad de acudir a las autoridades. Otro caso de diálogo fructífero con el poder público se ha dado en La Manga (Murcia), donde la demolición del edificio Lagomar, en ruinas durante 40 años, ha dejado sin hogar a colonias establecidas de los aviones, golondrinas y vencejos, además de murciélagos y otras aves.

La demanda conjunta llevada a cabo por la organización ecologista, SOS VENCEJOS, SEO/Birdlife y ANSE, ante los organismos competentes, culminó con una serie de contactos entre las organizaciones y la administración regional. Finalmente, y gracias a la actitud conciliadora de la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor y el Ayuntamiento de San Javier, la demolición se ha llevado a cabo fuera del periodo sensible,se ha inaugurado, este mes de mayo de 2024, la primera torre para vencejos en el territorio. Además, la Consejería también ha lanzado una campaña de sensibilización, llamada SOS Nidos, en la que la organización ecologista colabora.

Qué pasa con la protección de las aves insectívoras urbanas

En el distrito Centro de Madrid la organización ecologista denunció en julio de 2023, al Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid y la policía municipal, la colocación de unos andamios en un inmueble en obras, cuya lona estaba impidiendo a los vencejos que anidaban en la fachada alimentar a sus crías. Lamentablemente, la lentitud de respuesta de las autoridades se saldó con la muerte de todas las crías tras varios días aisladas. Aun así, se abrió diligencia contra la comunidad de propietarios. No obstante, la organización ecologista ha contactado a los juzgados, que no tienen constancia de que la comisaría haya derivado la denuncia. La organización ecologista subraya que este tipo de negligencias por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado son habituales, y exige un mayor compromiso para la protección de la fauna urbana.

En Monesterio (Badajoz) la destrucción de 40 nidos de avión común en abril de 2023 por obras de restauración de fachada sí acabó en los tribunales. Tras la denuncia al SEPRONA por parte de la organización ecologista, y constatando un posible delito penal, el particular presuntamente responsable de la acción tendrá que responder ante el juzgado y esperar sentencia. En Aracena (Huelva) una situación similar se dio en mayo de 2022. La denuncia de la organización ecologista al SEPRONA, al Ayuntamiento y a la Junta de Andalucía ha resultado en el encausamiento del pintor de la fachada.

En el juicio, celebrado dos años después, la organización ecologista ha recalcado que no es su intención acusar al particular, sino velar por el cumplimiento de la ley y la protección de estas especies. Casos similares se han producido recientemente en Sanlúcar de BarramedaLogroño. La mayor parte de las veces, estos delitos se cometen por desconocimiento del particular de la ley aplicable.

La organización ecologista insiste que para prevenir acciones legales, es responsabilidad de las autoridades municipales informar a la ciudadanía de las consecuencias jurídicas de la destrucción de nidos, además de la necesidad de incrementar la vigilancia, censar y hacer un seguimiento de las colonias existentes, y adoptar ordenanzas municipales que vinculen la obtención de licencias a la conservación de la fauna silvestre urbana.

Estos son solo algunos de los casos registrados en el último año. El vencejo común y la golondrina común están categorizados como especie vulnerable por el Libro Rojo de las Aves de España. En el año 2022 se estimó un declive del 33,6% de poblaciones de vencejo común respecto a 1998. En el caso de la golondrina común se trata de más del 58,1%. La última actualización del Libro Rojo de las Aves de España sitúa a ambas especies en categoría “vulnerable”. Aunque las poblaciones de avión común viven un ligero ascenso del 0,6%, los datos fluctúan en registros históricos, llegando a descensos anuales del 7,2%. Velar por su supervivencia es responsabilidad de los organismos públicos, que deben prevenir este tipo de delitos para salvaguardar a estas especies y evitar recurrir a los tribunales para el cumplimiento de la ley.

Hasta que la sociedad se alinee con el objetivo de defender la biodiversidad urbana, la organización ecologista anima a la ciudadanía a estar atentos ante posibles amenazas contra aviones, vencejos y golondrinas y denunciar, siempre que sea necesario, ante las autoridades competentes.

La organización ecologista anima a la ciudadanía a denunciar los delitos que presencian: [email protected].



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