El capítulo más reciente de la inversión china en el sector eléctrico brasileño se escribió en diciembre, con la exitosa oferta del gigante estatal State Grid en la mayor subasta de transmisión de energía jamás celebrada en Brasil.

La empresa obtuvo el mayor de los tres contratos ofertados y tiene previsto invertir 18.000 millones de reales (3.600 millones de dólares) en la construcción de 1.513 kilómetros de línea de transmisión y dos subestaciones entre el estado de Maranhão, en el noreste de Brasil, y el estado central de Goiás.

El principal objetivo del proyecto es garantizar el flujo de generación de energía renovable desde la región nordeste de Brasil, que está experimentando un auge de centrales eólicas y solares.

Ramon Haddad, vicepresidente de State Grid Brasil, declaró al medio local Agência Estado que la empresa se ha fijado un plazo para concluir el proyecto en seis años, pero espera hacerlo antes de lo previsto para que la empresa sea más rentable y satisfaga más rápidamente las necesidades del sector eléctrico brasileño. La firma de la concesión está prevista para el 3 de abril, fecha a partir de la cual entrará en vigor el plazo.

Sólo la subasta de este único lote representa al menos cinco veces más que los 588 millones de dólares de inversión china anunciados en todo el sector en 2022, según datos del Consejo Empresarial Brasil-China (CEBC). Garantizó un impulso a la inversión china en el país en el primer año del nuevo gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

En los últimos años, las relaciones entre ambos países han estado marcadas por la pandemia del Covid-19, las dificultades económicas de China y la retórica antichina del ex presidente Jair Bolsonaro. Tras este periodo convulso, el número de proyectos de empresas chinas en todos los sectores en Brasil ha aumentado, incrementándose un 14% en 2022 en comparación con el año anterior, según CEBC, aunque el valor global de estas inversiones se redujo un 78%.

La subasta de diciembre fue celebrada tanto por el mercado como por el gobierno federal de Brasil, pero también planteó un reto a Lula: el de definir mejor su política energética en medio de la urgente necesidad de combatir el cambio climático. Brasil ha experimentado recientemente un crecimiento significativo de las energías renovables, y el presidente ha presentado regularmente su gobierno como un defensor de las causas verdes, pero también se ha enfrentado a críticas por sus señales contradictorias sobre la expansión de la producción de petróleo del país.

Los expertos entrevistados por Diálogo Chino reconocen que las nuevas inversiones en líneas de transmisión podrían ayudar a eliminar los cuellos de botella energéticos que hacen que parte de la generación renovable tenga dificultades para llegar a la red y, al mismo tiempo, promover la transición energética del país. Sin embargo, también señalan que existen riesgos que no deben pasarse por alto, como la posibilidad de que la licitación acabe impulsando otras fuentes de energía contaminantes.

Mapa que muestra el recorrido de una línea de transmisión energética en Brasil

Noticias mixtas para la transición

Al celebrar el resultado de la subasta, el Ministro de Minas y Energía de Brasil, Alexandre Silveira, afirmó que el proyecto “reforzará las inversiones en energías limpias y renovables, como la eólica, la biomasa y la solar, consolidando aún más a Brasil como uno de los principales actores de la transición energética mundial”.

En la práctica, el resultado podría ser diferente. Anton Schwyter, consultor del programa de energía del Instituto Brasileño de Defensa del Consumidor (IDEC), sostiene que las nuevas líneas de transmisión podrían tener efectos colaterales, como permitir la construcción de centrales térmicas de combustibles fósiles en el nordeste.

Schwyter recuerda que en 2022, como parte de la ley que permitió la privatización de la empresa estatal de energía Eletrobras, el Congreso nacional ordenó la instalación de centrales termoeléctricas de gas natural. Los partidarios de la medida argumentaron que se trataba de garantizar la seguridad energética del país en la fase de transición de la privatización de la empresa estatal.

Sin embargo, ese mismo año, la subasta para los contratos de estas centrales térmicas propuestas en el noreste no atrajo a ningún interesado, en parte debido a la deficiente infraestructura energética de la región. Pero ahora, con la construcción de estas nuevas líneas de transmisión, Schwyter afirma que estos proyectos podrían volver a estar en el candelero.

personas con cascos cerca de grandes tuberías de gas

Trabajadores del Complejo Termoeléctrico de Parnaíba, en el estado de Maranhão. Algunos analistas han advertido de que las futuras líneas de transmisión también pueden crear un nuevo interés por las centrales de gas natural en el noreste de Brasil (Imagen: Saulo Cruz / Ministério de Minas e Energia)

El consultor energético explica a Diálogo Chino que cree que estas centrales térmicas propuestas en el noreste han motivado en parte el proyecto de la línea de transmisión. Pero, añade: “Ir en esta dirección no tiene sentido. Detener la construcción de centrales de combustibles fósiles sería un paso importante [para Brasil]”.

También se han planteado dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo de un modelo centrado en las líneas de transmisión a larga distancia, en un momento en que se observan grandes avances en la generación distribuida ―producción descentralizada, que suele utilizar fuentes renovables y está destinada a apoyar el consumo local o incluso doméstico―.

“Cada vez más, puedes disponer de energía que tú mismo produces. Con el tiempo, esto crecerá mucho”, explica Schwyter. “Me pregunto si tiene sentido construir líneas de transmisión de ida y vuelta cuando existe la posibilidad de que cada uno tenga su propio [sistema eléctrico]. Las líneas están pensadas para durar 40 o 50 años, pero pueden volverse inútiles y obsoletas en poco tiempo, aunque utilicen tecnología punta”.

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La IDEC es una de las organizaciones de la sociedad civil que participan en la Coalición por la Energía Limpia, que aboga por la eliminación progresiva de las fuentes de energía fósiles en Brasil. “La transición energética y la reforma del sector eléctrico son fundamentales”, afirmó Priscila Morgon Arruda, coordinadora del programa de energía de la IDEC.

Entre los cambios necesarios, Arruda menciona la necesidad de políticas públicas para combatir las pérdidas de energía a lo largo de las líneas de transmisión en el sistema nacional, como forma de reducir la necesidad de inversión en nuevas grandes centrales y disminuir la factura eléctrica de Brasil. Los brasileños tienen el gasto medio más alto en facturas de electricidad, entre los 34 países de la lista de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Arruda también aboga por proyectos destinados a eliminar la pobreza energética, la falta de acceso a la electricidad que afecta a muchos brasileños, especialmente a las comunidades remotas de la Amazonía.

Riesgos socioambientales

Los posibles impactos socioambientales en las áreas por donde pasarán las líneas de transmisión son algunas de las graves cuestiones que deben considerarse en este tipo de desarrollo, advierte Lívio Ribeiro, investigador asociado de la Fundación Getulio Vargas y socio de BRCG, empresa que presta consultoría económica sobre China.

El investigador subraya la necesidad de “evitar lo que ha ocurrido en otros proyectos del país”, en los que no se ha consultado debidamente a las comunidades locales sobre las obras. “Esto genera conflictos por la necesidad de entrar en tierras indígenas”, afirma Ribeiro. Añade que deben abrirse diálogos con las comunidades de estos territorios, con la mediación de la agencia de protección medioambiental IBAMA, y de FUNAI, el organismo gubernamental para la protección de los pueblos indígenas.

Vista aérea de la comunidad de fundo de pasto común en Fazenda Quina

Vista aérea de la comunidad de Fazenda Quina, en el estado de Bahía, donde los residentes han expresado su preocupación por la falta de claridad en los contratos y las consultas con las empresas que construyeron las turbinas eólicas cercanas (Imagen: Camilo Lobo / Diálogo Chino)

El anuncio de licitación de la subasta estipula que la empresa adjudicataria es responsable de “cumplir las disposiciones de la legislación medioambiental aplicable, emprender todas las acciones necesarias ante la autoridad otorgante, por su cuenta y riesgo, y cumplir todos sus requisitos”. Para participar en la licitación, State Grid presentó un plan medioambiental e incluyó en su presupuesto los costos de cumplimiento de la legislación medioambiental.

En una respuesta a Diálogo Chino, el Ministerio de Minas y Energía afirmó que las tierras indígenas Krenyê y Ava-Canoeiro, en los estados de Maranhão y Goias respectivamente, son las más cercanas a la infraestructura de transmisión proyectada, situada a unos 40 kilómetros de las estaciones previstas. El ministerio subrayó que la documentación técnica sobre el impacto ambiental presentada por State Grid seguía las directrices establecidas por la Empresa de Investigación Energética (EPE), organización estatal que presta apoyo al ministerio y a otros organismos del sector energético.

State Grid también confirmó a Diálogo Chino que el proyecto no interfiere con tierras indígenas oficialmente establecidas ni con territorios quilombolas (comunidades afrobrasileñas tradicionalmente fundadas por esclavos fugitivos), y reiteró su compromiso de garantizar la sostenibilidad del proyecto. La empresa añadió que la implantación y operación de las líneas de transmisión “se realizarán con las mejores prácticas ambientales, con el objetivo de preservar el medio ambiente, en el ámbito del proceso de licenciamiento ambiental del proyecto, que ya está en curso”.

Brasil está preparado, tiene un marco regulador socioambiental. Los chinos seguramente seguirán las reglas del país

Luiz Augusto Figueira, investigador de la Fundación Getulio Vargas

En Brasil y en toda América Latina, las inversiones chinas en proyectos a gran escala han sido recibidas a menudo con cautela por algunos observadores, que han destacado casos anteriores de impactos socioambientales vinculados a empresas y financiación chinas en la región. El año pasado, varias ONG latinoamericanas denunciaron ante un organismo de derechos humanos de la ONU las violaciones cometidas por empresas chinas y pidieron un mayor diálogo con las organizaciones chinas.

Sin embargo, Lívio Ribeiro afirma que, aunque existan riesgos, la inversión china en el extranjero es cada vez más consciente. “Hace diez años, los chinos invertían sin saber que podían tener impacto en un territorio quilombola“, afirma. “Lo que me doy cuenta que ha pasado con el tiempo, en varias áreas de inversión, es que han llegado a entender la dinámica de otros países, como los de América Latina”.

Luiz Augusto Figueira, investigador de la Fundación Getulio Vargas y antiguo ejecutivo de Eletrobras, añade que en Brasil los órganos gubernamentales son cada vez más juiciosos a la hora de autorizar proyectos: “Todo dependerá del respeto de las normas y de la supervisión. Brasil está preparado, tiene un marco regulador socioambiental. Los chinos seguramente seguirán las reglas del país”.

Inversión china en energía brasileña

State Grid llegó a Brasil en 2010 y ya posee 19 concesiones de transmisión en todo el país, además de otras cinco en empresas conjuntas. “La llegada de State Grid fue una señal clara del interés chino por la transmisión de energía”, afirmó Figueira.

Para Figueira, la empresa estatal china vio “una gran oportunidad” para ampliar sus operaciones en un país que ya tiene experiencia en la transmisión de corriente continua de alta tensión (HVDC), similar a la infraestructura que está desarrollando en su país. Esta tecnología reduce las pérdidas de energía y los costos a larga distancia, y se utilizará en las líneas subastadas en diciembre. Otro factor, según el investigador, es el acceso de la empresa estatal a financiación de bajo costo y a proveedores chinos a lo largo de la cadena de producción del sector.

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El interés chino en sectores como la energía en América Latina y el Caribe se ha mantenido estable en los últimos años, incluso con las fluctuaciones internacionales y del mercado, pero se están produciendo cambios en los patrones de los nuevos acuerdos y proyectos, según un reciente informe de Diálogo Interamericano. En él se pone de relieve un cambio de orientación que se aleja de la participación en proyectos petrolíferos para centrarse en la negociación de acuerdos sobre energías renovables.

En el contexto brasileño, el interés chino por el petróleo sigue siendo fuerte. Ribeiro recuerda que China es el segundo mayor consumidor de petróleo del mundo, por detrás de Estados Unidos, y que las empresas chinas han hecho grandes aportaciones a Petrobras para explorar en busca de petróleo en el sureste de Brasil, en las capas presalinas de la cuenca de Santos.

El éxito de State Grid en la subasta de líneas eléctricas, sin embargo, sigue la reciente tendencia inversora de las empresas chinas hacia los sectores de la energía verde y los vehículos eléctricos. “Lo que China está haciendo en Brasil es similar a lo que está haciendo en todo el mundo”, resume Ribeiro.





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